Desde este lugar, soy dueña de un mar que no me pertenece
Aloma
¿Cómo serías hoy a las puertas de tus cien años?
¿Mantendrías la calidez de tu sonrisa y la
expresividad de tus ojos verdes?
¿Habrías
escrito poemas nuevos?
¿Qué pensarías de tus nietos? hoy tan crecidos
y a quienes, en extraña paradoja, tu corazón te robó
el tiempo de amar
como deseabas
¿Acaso tendría límite tu devoción por los míos?
Imagino las conversaciones que mantendrías con ellos…
Tú y la tía Nelly, siempre las dos… siempre las dos
¿Cómo serías, mamá, a un año de tus cien años?
La vida tendría que ser al revés, me dijiste cuando era
muy joven
De modo que cuando nos pongamos mayores
nuestros mayores no se hayan ido
Para ti la vida no tenía un más allá
y por esos andariveles del descreimiento suelo
transitar yo
por lo que estas líneas no irán a ninguna parte
Mas en este momento de pensar en ti
me llega el murmullo de las olas
y al voltear la vista, unas aves pintan el cielo
que enmarca el mar
y entonces repito con mi última voz de allá lejos en
el tiempo
feliz cumple, ma, te quiero.
Aloma Sellanes
21/1/24
LO QUE NO Y LO QUE SÍ
mi mundo
Sin opulencias
Sin hambre
Sin ejércitos
Sin líderes ebrios de engaño
y de mentira
Sin ignorancia aplaudida
Admiración sin exaltación
Lealtad sin fanatismo
Sin ideas chorreantes
de odio, violencia y
muerte
Sin reverencias
Sin hábitos
Sin idolatría
Sin amor indecente por las
cosas
Ser tan naturaleza como el
mar
los árboles y la nieve
Ser pensamiento y silencio
Que la razón opte por
la verdad
aunque a priori no sea la nuestra
y deseche sin excepciones la
crueldad
Que la voz interior que
guía
sea la dominante
Que cuando debamos marcharnos
nada nos pese
y que con la misma levedad del humo
nos elevemos en paz
hacia la eternidad del amor
o del olvido
Aloma Sellanes
Nov. 2023

Hay veces en las que sentimos que el alma y el cuerpo son de distinto talle. Lo he sentido ante pérdidas irreparables y es lo que vengo sintiendo desde el domingo en la tarde, cuando me enfrenté a algo que me dejó atónita y devastada.
Querer
explicarle al corazón y a la razón que lo que uno ve no es lo que querría ver
es infructuoso, pero sobre todo es imposible si se quiere ser coherente y
mantener la conciencia libre y el espíritu crítico en sus plenas potestades.
Durante casi
veinte años he trabajado por una causa en la que creo profundamente, porque es
la causa de un pueblo sojuzgado desde hace siete décadas, un pueblo pacífico
que quiere ser llevado a la extinción por parte del régimen dominante. Durante ese
mismo tiempo he traducido centenas de citas que muestran el pensamiento ético,
pragmático y compasivo del líder máximo de ese pueblo y uno de los líderes
espirituales más importantes a nivel mundial de nuestro tiempo. Sin fanatismo,
he encontrado en sus reflexiones esa cuota de sabiduría sobre cómo debería ser
el mundo para que dejara de ser el lugar hostil en el que vivimos hoy. Estar con
él, en distintas circunstancias, no fue otra cosa que comprobar sus dotes
humanas y su coherencia.
Sin
embargo, y este sin embargo es el que nunca pensé que escribiría un día, las
imágenes que circulan a lo largo y ancho del mundo, han jaqueado mi admiración,
mi confianza y mi adhesión. Cada vez que las veo, siento un golpe
desestabilizador. Desde entonces, he leído, he investigado, he escuchado, he
discutido, pero al principio y al final, las imágenes son las imágenes y los
hechos son los hechos. Hay un niño que pidió un abrazo y se encontró viviendo
una situación absolutamente desagradable y que hoy se encuentra en el epicentro
de un cataclismo; hacia él mi absoluta empatía y mi deseo de que salga de todo
esto con el menor daño posible. Para honrar a ese niño, no debe haber otra
respuesta que una actitud humilde y digna que no pretenda justificar lo
injustificable.
Estoy
profundamente triste. Una parte de mi mundo sufrió un golpe letal hace 48 horas.
Mientras veía
el video, mi nieto de tres años se acercó y quiso ver las imágenes. En otras
circunstancias le hubiese mostrado la pantalla y le hubiese dicho, este señor
viejito es alguien muy bueno, alguien a quien tu Baba conoce y quiere mucho… En
ese momento, cerré la publicación, lo abracé y me quedé en silencio, aguantando las
lágrimas que no le podría explicar, que son las mismas que dejo fluir ahora, en
soledad.-