miércoles, 13 de abril de 2016

Galeano

Y un día, hace hoy 365 soles, o 366 para adherirse a exactitudes matemáticas que poco le interesan a la literatura, el hombre que hacía con las palabras, envidiables juegos, se escabulló de la vida entre el humo y quienes lo leían se quedaron huérfanos, porque siempre hay escritores para recurrir, pero hay orfandades que no las curan ni las más portentosas y soberbias bibliotecas.
Hoy la ciudad amaneció con el humor de una lluvia medio prepotente, medio airada, será porque anda en su busca desde hace un año y sin él, como mucha gente, se siente expugnable y desamparada… tal vez como esa misma gente sienta que se ha quedado sin voz, al quedarse inmóvil para siempre la mano que tanto fue y vino por papeles de variado talle.

Usted escribió hace tiempo que a los muertos se los trae cuando se los nombra, pues bien, lo nombro, lo nombran, lo nombramos, Eduardo Galeano.-

Aloma Sellanes
13 de abril de 2016
 

sábado, 9 de abril de 2016

LA DUDA


La noticia del alejamiento temporal, aunque bien podría ser definitivo, de Julio Bocca de la dirección del Ballet del Sodre ha causado un gran impacto en el país, poco habitual tratándose de un hecho que tiene que ver con una actividad cultural y aún más inaudito cuando se trata del arte de la danza, considerado de interés exclusivo de las élites, por muchos.
En un país en el que el fútbol y especialmente los futbolistas se han convertido en el principal disparador de debates y discusiones, que un bailarín de ballet esté por un momento en la mira, no deja de ser sorprendente.
Hasta se ha llegado a iniciar una campaña de firmas para pedirle a la ministra de Educación que haga todos los esfuerzos para que Bocca no se vaya.
No cabe duda que la dimensión que el director argentino le ha dado al ballet nacional hubiese sido casi imposible de lograr sin su gestión. El posicionamiento internacional de la compañía y la respuesta del público a las presentaciones son la expresión más contundente del éxito logrado.
¿Cómo entonces no hacer el mínimo esfuerzo de sumar una firma para intentar que un verdadero genio continúe iluminándonos con su arte?
Aquí la duda.
Antes de colocar la inicial que sirve para que se desplieguen todos mis datos y con un solo click, convertirme en parte de la campaña, me asaltaron algunos comentarios que podrían resumirse en una frase: “Julio Bocca trata muy mal.”
¿Es así? Y si realmente lo es ¿por qué? La compañera ideal de un talento inigualable siempre debería ser una humanidad sin ambages, y hacer gala de una exigencia implacable no convertirse en sinónimo de destrato y crueldad, siendo esto válido para todo ámbito y toda circunstancia. Y bajo concepto alguno debería aceptarse que un humano, aunque brillante, humille a otro humano, so pretexto de que lo está ayudando a sacar lo mejor de sí mismo. Y eso vale para el que trabaja aquí, en este rinconcito poco conocido del mundo, como el que lo hace en donde las luces iluminan con singular esplendor. No deberíamos perder más tiempo en erradicar de la faz de la tierra, la cultura de la competencia feroz.
Para transferir los conocimientos a los demás, la mayor exigencia, sí, pero unida a la compasión y a la empatía. El destrato nunca debería ser una opción válida ni el talento brindar impunidad a excesos dictatoriales.
La página sigue abierta. Quiero excelencia. No quiero, mortificación.-
Aloma Sellanes
9/4/16



sábado, 2 de abril de 2016

Estamos en guerra


Victoria


LOS ÁNGELES HUMANOS


Existen. Andan alrededor y generalmente uno no repara en que lo sean. La idea que absorbemos desde chicos es la de esos ángeles etéreos, invisibles, intocables, que están cerca de nosotros por si alguna torpeza propia o amenaza externa pudiera ponernos en peligro. Pero lo cierto es que, sin menoscabo de la existencia de estos ángeles  con patentes celestiales, hay otros que están cerca, y son bien tangibles. Lejos de la perfección y de cualquier atisbo místico, interactúan con nosotros con sus humanas características, plenas de virtudes pero no exentas de defectos. Si siempre nos es grata su presencia, hay momentos en los que su compañía se vuelve imprescindible. Son los momentos en los que hechos que no hubiésemos querido que nos sucedieran, vienen a jaquear nuestras vidas, dejándolas tan indefensas como un junco tierno y débil en medio de una tempestad. Es en ese preciso instante en que estos ángeles humanos se ponen al lado nuestro, y con palabras, con silencios, con abrazos, o simplemente con su presencia, nos hacen sentir que no estamos solos, que ellos están dispuestos a echarnos todas las sogas para rescatarnos, incluso hasta relegando sus propios problemas, sus propias preocupaciones, sus propias tristezas.
Y más allá de las veleidades que rigen nuestra humana condición, su ayuda, su apoyo y su protección los harán dueños de un lugar en nuestro corazón para siempre.
Si todos pudiéramos convertirnos en ángeles humanos, limitaríamos de un modo significativo el sufrimiento, haríamos al dolor más vulnerable y pondríamos a la felicidad más a salvo de tantas amenazas y tantos desencuentros. En lo personal, voy a ver si puedo, a lo largo de mi vida he tenido grandes maestros y ahora mismo cuento con algunos insustituibles. Tiempo de imitarlos o por lo menos, de poner todo de mí en ese intento.
Aloma Sellanes
23 de diciembre de 2015








miércoles, 16 de diciembre de 2015


Las Voces de los Obreros

El 10 de julio de 1923 Montevideo se vio azotada por una de las peores tormentas de su historia. Mi amada tía Nelly que en aquel momento tenía 8 años, me contó más de una vez, el miedo que sintió durante ese temporal devastador. El viento castigaba todo con tal furia que parecía imposible que algo pudiera quedar en pie, su fiereza podía ser capaz de arrancar los cimientos de una casa de cuajo… Mi tía niña pensó, en el cenit de la angustia y la desolación, que ese seguramente sería el fin. Y aterrorizada, lo esperó.

En esa espera funesta permaneció hasta que, de pronto, el ruido casi ensordecedor del viento enfandado pareció decrecer y debajo de su ventana, escuchó las voces de dos obreros que se dirigían a una fábrica cercana... esa conversación fugitiva, no solo le devolvió el alma al cuerpo y le tranquilizó su pequeño corazón alborotado, sino que le demostró que el mundo seguiría andando.


Desde chica, he amado esas voces que rescataron a mi tía del pánico y de esa sensación de irremediable final. Y también he tratado de estar atenta para escucharlas, cada vez que sea necesario.-

miércoles, 16 de mayo de 2012

LA GUERRA QUE NOS TOCÓ

Es diferente. Quizá hasta puede ser una exageración tildarla como tal. En este mismo instante siento que debería cambiar el título, porque me gustaría escribir algo que ayudara y empezar así, probablemente signifique caerme sin siquiera haber subido el primer escalón.
Podría hablar de enfrentamiento, y quedarme corta con el singular. Está bien, voy por ahí. Estamos enfrentados, crispados, malheridos, atemorizados. Estamos confundidos. No tenemos referentes y mucho menos ejemplos. El peor jaqueo es al que nos está sometiendo la delincuencia, pero no es el único. Nos hemos vuelto irrespetuosos, intolerantes, agresivos. Los "educados y cultos" uruguayos como fuimos considerados alguna vez por otros latinoamericanos (en otras partes del mundo, nunca nos registraron) hemos quedado sepultados por una gruesa capa de mediocridad, banalidad y sobre todo, por el polvo de valores esenciales que hemos hecho pasar por el crematorio. Seguramente los culpables somos todos, por eso ninguno de nosotros debería amagar con tomar, no ya la primera piedra, ni siquiera el más mínimo pedrusco. La rivalidad, la competencia y la confrontación aparecen en todos lados y da la impresión que la capacidad de seguir avanzando depende, no, de los pasos adelante que podamos dar nosotros, si no de los que impidamos que den los demás.
Como sociedad estamos viviendo horas de dolor por ese jaqueo constante al que nos somete la delincuencia. Es de tal magnitud que a muchos los ha obligado a cambiar su estilo de vida y a tomar la variable seguridad en primer término a la hora de tomar decisiones. No se puede vivir en determinados barrios; no se puede mantener abierto el comercio; no se puede dejar la casa sola; no se puede seguir viviendo en una casa; no se puede salir a determinadas horas; no se puede... no se puede. Y si los ciudadanos no podemos vivir con la seguridad necesaria, el que está incumpliendo con su deber es el Estado, que tiene entre sus cometidos primarios el garantizar la seguridad interior. A garantizarla tendrían que dirigirse en este momento, buena parte de los esfuerzos del gobierno junto con la oposición, en mancomunión abierta, transparente y generosa, porque estamos en una situación que no admite por inmorales, burdos ataques de unos a otros ni mezquinos cálculos de réditos políticos. Deberían tener muy en claro que nos están faltando el respeto a todos con esos cruces más propios de personajes de un sainete, que de ciudadanos que deben estar entre los primeros referentes de un país. Y el presidente, el primero entre sus pares, debería darse, de una vez por todas, un tiempo mínimo de reflexión antes de caer en actos como el de días pasados, cuando se permitió una tarea de "chusmaje" con periodistas al terminar una conferencia de prensa. Debió darse cuenta que estaba hablando sobre un joven trabajador que había sido asesinado a sangre fría; no le compete a nadie y menos al presidente, entrar en tipo alguno de especulación. Por eso no llama la atención que se sepa que los informativos exhibieron 48 veces el video del asesinato; coincido con un joven amigo que en una red social, pidió que no permitiéramos que nos mostraran a una persona morir así. Si ya sabíamos cómo había sido ¿qué sumamos con verlo? Si es indecente que los medios sumen puntos en rating al hacerlo, ¿cuál es el adjetivo adecuado para los que del otro lado de la pantalla lo hicieron subir? Es el perverso círculo vicioso de lo que la TV entrega y lo que la gente quiere consumir, pero del que económicamente solo se benefician los dueños de la primera, mientras una franja importante de la audiencia intenta nadar sin saber, en un agua estancada, repleta de desperdicios.
No creo en las escuelas de armas y hace mucho que lamento que Uruguay tenga fuerzas armadas. Si alguien sugiere que es para defender la seguridad exterior, me remito a los dichos del ex presidente Vázquez: cinco aviones y combustible para 24 hs. ¿Por qué no volcar todos los recursos humanos y materiales para tener una policía profesional, íntegra, responsable y adecuadamente remunerada?
De todos modos, hasta que todos o la mayoría de nosotros no se convenza que una sociedad sana se basa en valores como el respeto, la tolerancia, la empatía, la solidaridad y la no-violencia, seguiremos inmersos en una realidad llena de incertidumbre, temor y luto, como la que provoca una guerra.-