domingo, 5 de junio de 2016
domingo, 1 de mayo de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
NUESTRA ACCIÓN
Estos
días la naturaleza se está expresando de forma airada en distintas partes del
planeta. Un fuerte terremoto en Ecuador con doloroso número de víctimas
mortales, otro en Japón, tan castigado últimamente; un tornado en Uruguay donde
los vientos redujeron casi a escombros buena parte de una ciudad del interior
del país, el que también está sufriendo, al igual que Argentina, inundaciones
de enorme magnitud.
Muchos
ven en estas manifestaciones naturales, castigos que el ser humano merece por
sus actos inadecuados y muchas veces violentos, contra el ambiente en el que
vivimos. Otros, indican que catástrofes naturales han habido a lo largo de toda
la historia.
Lo
cierto es que, más allá de nuestra incidencia puntual en estos últimos
acontecimientos trágicos, nuestro comportamiento en el planeta dista mucho de
ser el admisible. A nivel individual, no siempre tenemos conciencia de que
pequeños actos pueden ser atentatorios contra el hábitat que todos compartimos.
A nivel colectivo, muchas veces nos permitimos conductas al amparo de la masa
que son, lisa y llanamente, agresivas. Pero sin dudas, es a nivel de las
grandes corporaciones, en su carrera
desaforada de acumulación de ganancias, de las grandes multinacionales
despojadas de toda ética, que encontramos a los mayores responsables de los
daños que, en muchos casos irreversibles, se le están causando al planeta. Desprecio
y condena hacia los gobiernos que por acción u omisión, se vuelven actores o
cómplices de estos atentados.
Por el
bienestar de todos, y sobre todo por la existencia misma de las generaciones
futuras, tendríamos que valernos de la decencia, la indignación y el coraje
necesarios como desactivar a esos monstruos voraces movidos a impulsos de una
maquiavélica codicia. Cada uno de nosotros debería preguntarse si, incluso sin
advertirlo, algunos de nuestros comportamientos no alimentan a esos gigantes
cuyos pasos aplastan la dignidad humana y la posibilidad de un porvenir viable
para los seres humanos que vendrán después que nosotros, a quienes no debemos
ver como seres lejanos, son nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos, y así
sucesivamente.
Se ha
llegado a un punto donde el verbo más alabado es POSEER. Se lo ha colocado en
un altar profano, ha pasado a ser un verbo de culto; por poder conjugarlo en
primera persona, no importa traspasar la
barrera de lo ilegal, se anda a los abrazos con la corrupción, y se atenta
contra un planeta maravilloso y el resto de sus habitantes, inocentes criaturas
que jamás serían capaces de abusar de él. Nos creímos el cuento de animales
superiores que nosotros mismos inventamos, cuando en realidad hay acciones de
muchos de nuestra especie que nos colocan en el último escalón, oscuro, muy
oscuro.
El
margen de tiempo cada vez es más chico y cada vez más impostergable que se
refuerce la acción de una conciencia colectiva tan ética como bondadosa. Cada
uno de nosotros es una célula que puede tener incidencia en el comportamiento
de todo el organismo. Pensemos que las acciones dignas que hoy realicemos serán
las que harán viable la llegada de nuevos humanos a este mundo después que nos hayamos ido.
Alejémonos de quienes ocupan ese último escalón y busquemos el ejemplo de aquellos
que han honrado a la especie con palabras y procederes que bien pueden servirnos
de guía.
Es
cierto que los monstruos son muy difíciles de derrotar. Pero cada uno de ellos está
formado por infinidad de pequeñas células. Si cada una se rebela tal vez
podamos lograr el gran estremecimiento que coloque a la humanidad en un eje de
bondad donde lo único que importe poseer, sean los altos valores intangibles
pero enaltecedores, capaces de poner como prioridad el respeto por el planeta,
por los demás y por nosotros mismos.-
Aloma
Sellanes
19/4/2016
miércoles, 13 de abril de 2016
Galeano
Y un
día, hace hoy 365 soles, o 366 para adherirse a exactitudes matemáticas que
poco le interesan a la literatura, el hombre que hacía con las palabras,
envidiables juegos, se escabulló de la vida entre el humo y quienes lo leían se
quedaron huérfanos, porque siempre hay escritores para recurrir, pero hay
orfandades que no las curan ni las más portentosas y soberbias bibliotecas.
Hoy la
ciudad amaneció con el humor de una lluvia medio prepotente, medio airada, será
porque anda en su busca desde hace un año y sin él, como mucha gente, se siente
expugnable y desamparada… tal vez como esa misma gente sienta que se ha quedado
sin voz, al quedarse inmóvil para siempre la mano que tanto fue y vino por
papeles de variado talle.
Usted escribió
hace tiempo que a los muertos se los trae cuando se los nombra, pues bien, lo
nombro, lo nombran, lo nombramos, Eduardo Galeano.-
Aloma Sellanes
13 de abril de 2016
sábado, 9 de abril de 2016
LA DUDA
La noticia
del alejamiento temporal, aunque bien podría ser definitivo, de Julio Bocca de
la dirección del Ballet del Sodre ha causado un gran impacto en el país, poco habitual
tratándose de un hecho que tiene que ver con una actividad cultural y aún más inaudito
cuando se trata del arte de la danza, considerado de interés exclusivo de las
élites, por muchos.
En un
país en el que el fútbol y especialmente los futbolistas se han convertido en
el principal disparador de debates y discusiones, que un bailarín de ballet
esté por un momento en la mira, no deja de ser sorprendente.
Hasta
se ha llegado a iniciar una campaña de firmas para pedirle a la ministra de
Educación que haga todos los esfuerzos para que Bocca no se vaya.
No cabe
duda que la dimensión que el director argentino le ha dado al ballet nacional
hubiese sido casi imposible de lograr sin su gestión. El posicionamiento
internacional de la compañía y la respuesta del público a las presentaciones
son la expresión más contundente del éxito logrado.
¿Cómo
entonces no hacer el mínimo esfuerzo de sumar una firma para intentar que un
verdadero genio continúe iluminándonos con su arte?
Aquí la
duda.
Antes de
colocar la inicial que sirve para que se desplieguen todos mis datos y con un
solo click, convertirme en parte de la campaña, me asaltaron algunos
comentarios que podrían resumirse en una frase: “Julio Bocca trata muy mal.”
¿Es
así? Y si realmente lo es ¿por qué? La compañera ideal de un talento
inigualable siempre debería ser una humanidad sin ambages, y hacer gala de una
exigencia implacable no convertirse en sinónimo de destrato y crueldad, siendo
esto válido para todo ámbito y toda circunstancia. Y bajo concepto alguno
debería aceptarse que un humano, aunque brillante, humille a otro humano, so
pretexto de que lo está ayudando a sacar lo mejor de sí mismo. Y eso vale para
el que trabaja aquí, en este rinconcito poco conocido del mundo, como el que lo
hace en donde las luces iluminan con singular esplendor. No deberíamos perder
más tiempo en erradicar de la faz de la tierra, la cultura de la competencia
feroz.
Para
transferir los conocimientos a los demás, la mayor exigencia, sí, pero unida a
la compasión y a la empatía. El destrato nunca debería ser una opción válida ni
el talento brindar impunidad a excesos dictatoriales.
La
página sigue abierta. Quiero excelencia. No quiero, mortificación.-
Aloma
Sellanes
9/4/16
sábado, 2 de abril de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






