martes, 10 de octubre de 2023

martes, 30 de mayo de 2023

martes, 11 de abril de 2023

UN GOLPE INSOSPECHADO

Hay veces en las que sentimos que el alma y el cuerpo son de distinto talle. Lo he sentido ante pérdidas irreparables y es lo que vengo sintiendo desde el domingo en la tarde, cuando me enfrenté a algo que me dejó atónita y devastada.

Querer explicarle al corazón y a la razón que lo que uno ve no es lo que querría ver es infructuoso, pero sobre todo es imposible si se quiere ser coherente y mantener la conciencia libre y el espíritu crítico en sus plenas potestades.

Durante casi veinte años he trabajado por una causa en la que creo profundamente, porque es la causa de un pueblo sojuzgado desde hace siete décadas, un pueblo pacífico que quiere ser llevado a la extinción por parte del régimen dominante. Durante ese mismo tiempo he traducido centenas de citas que muestran el pensamiento ético, pragmático y compasivo del líder máximo de ese pueblo y uno de los líderes espirituales más importantes a nivel mundial de nuestro tiempo. Sin fanatismo, he encontrado en sus reflexiones esa cuota de sabiduría sobre cómo debería ser el mundo para que dejara de ser el lugar hostil en el que vivimos hoy. Estar con él, en distintas circunstancias, no fue otra cosa que comprobar sus dotes humanas y su coherencia.

Sin embargo, y este sin embargo es el que nunca pensé que escribiría un día, las imágenes que circulan a lo largo y ancho del mundo, han jaqueado mi admiración, mi confianza y mi adhesión. Cada vez que las veo, siento un golpe desestabilizador. Desde entonces, he leído, he investigado, he escuchado, he discutido, pero al principio y al final, las imágenes son las imágenes y los hechos son los hechos. Hay un niño que pidió un abrazo y se encontró viviendo una situación absolutamente desagradable y que hoy se encuentra en el epicentro de un cataclismo; hacia él mi absoluta empatía y mi deseo de que salga de todo esto con el menor daño posible. Para honrar a ese niño, no debe haber otra respuesta que una actitud humilde y digna que no pretenda justificar lo injustificable.

Estoy profundamente triste. Una parte de mi mundo sufrió un golpe letal hace 48 horas.

Mientras veía el video, mi nieto de tres años se acercó y quiso ver las imágenes. En otras circunstancias le hubiese mostrado la pantalla y le hubiese dicho, este señor viejito es alguien muy bueno, alguien a quien tu Baba conoce y quiere mucho… En ese momento, cerré la publicación, lo abracé y me quedé en silencio, aguantando las lágrimas que no le podría explicar, que son las mismas que dejo fluir ahora, en soledad.-

 Aloma Sellanes

 

 

martes, 21 de marzo de 2023

HOY NO TENGO EDAD

 




Hoy no tengo edad

Sé que tuve 5 y tuve 16

Y claro está que tuve 30 y hace una década 53

Pero hay momentos como el de ahora

En el que siento con asombrosa y plena naturalidad

Que no tengo edad


ocho de diciembre de 2022


Esto lo escribí para tratar de traducir en palabras lo que muchas veces experimento. Esa rara, indescriptible y también agradable sensación de no saber de qué se trata. Y no necesariamente porque me sienta joven o porque me vea joven (mucho menos) sino porque lisa y llanamente, hay momentos en los que la idea de la edad me resulta lejana y ajena. Tal vez nunca sepamos qué es el tiempo.

sábado, 17 de diciembre de 2022

NO EN MI CASA

Ante la condena a muerte de un futbolista iraní

Al mediodía del domingo, mi tv quedará así, a oscuras y en silencio. Alguna vez los humanos tendremos que parar cuando alguna atrocidad ocurre en cualquier punto del planeta. A  Amir, jugador de fútbol iraní,lo quieren matar porque protestó a favor de los derechos de las mujeres de su país, a todas vistas, inexistentes. Baste recordar que la ola de protestas comenzó cuando asesinaron a la joven Masha Amini por llevar el velo mal colocado.

 Sería un acto digno y de profunda humanidad que la pelota dejara de rodar este domingo. Pero como es muy difícil que eso ocurra, por lo menos en el reducido espacio de mi casa, no rodará.

Mi conciencia de hoy coincide con la que en el 2008 me llevó a no ver un solo instante de las Olimpiadas de Beijing, como respuesta a la represión del momento y a la larga opresión del régimen chino contra los tibetanos.  

Lamento que mi obrar sea tan insignificante, ante estas crueldades y muchas otras. Me pesará siempre la impotencia de no haber podido hacer más.

Aloma Sellanes 

17/12/22

   

 

 


domingo, 13 de noviembre de 2022

HAY UN MINUTO ...

 

Hay un minuto…

Hay un minuto, tal vez no de sesenta segundos… un minuto en el que alguien a quien conocemos, a quien frecuentamos, con quien conversamos, con quien debatimos, pasa del muy respetable lugar de los amigos,
al lugar único que ocupan los amigos del alma. Es ese momento en el que determinadas luces que siempre van guiando nuestro camino, se vuelven más intensas y se amplían para abarcar otros pasos que, a veces serán huella y a veces nos seguirán, pero en la mayoría de ellas, simplemente, irán a la par. Con esos amigos hay convergencias ineludibles y divergencias superables. Hay risas que llegan al llanto y llantos… llantos que al compartirse vuelven más leve el caudal de lágrimas. Cuando se mira hacia atrás, cuando muchas páginas del calendario se han vuelto ya, sublimes hojas de otoño, es un ejercicio de melancolía, pero también de gratitud hacia la vida, buscar ese instante en el que la amistad, a través de un gesto, de una palabra o de una acción, hizo que nuestra alma se aventurara más allá de la serena quietud de su morada para elevarse con otra, en un vuelo sin alas, para sentirse más confiada, más segura, más plena y más feliz.

Aloma

6/8/22

domingo, 6 de marzo de 2022

 


Ese gigante blanco guarda escenas de amores que fueron, y de amores que perduran. De niños comenzando a dar sus primeros pasitos en la vida, y de ancianos diciendo adiós. Guarda risas, discusiones, alborotos, encuentros, despedidas, silencios. Guarda amistades inquebrantables y amistades perdidas. Ese gigante blanco guarda soles que abrasan y abrazan, lluvias de una seducción incomparable, vientos molestos y tormentas que asustan. Guarda cielos que se quisiera alcanzar y arrullos de mar que convocan la calma. Ese gigante blanco, en resumen, guarda la vida… una vida que como cada año cuando el verano acaba, se pone en pausa.